Y lo hizo. Me soltó la historia escabrosa completa de la familia Locke. Cuando llegó a la parte de Rebecca, la primera esposa, embarazadísima y estrellándose con el hijo en un accidente fatal, me tapé la boca por reflejo, el corazón hecho pedazos por el dolor ajeno. "¿En serio estás llorando, Cecilia?" bromeó Sawyer, empujándome la caja de pañuelos. "Estas mujeres y sus emociones..." "No suelo ser así," balbuceé mientras se me encendían las mejillas. "Lo juro." Y era cierto. No soy de lágrima fácil, ni en películas tristes. Pero esta historia... tenía algo distinto. Tal vez era realmente muy trágica. O... tal vez era porque hoy en la mañana, Zane me miró directo a los ojos y me dijo que le recordaba a su difunta esposa. Qué basura. Ese tipo no merecía extrañar a na

