"¿¡Soltarla en el jardín!? ¡Es demasiado arriesgado! ¡Y si se trepa al balcón y se cae!" "Entonces, ¿qué propones?" me preguntó, pasándome la pelota. Me dieron ganas de gruñir. Lo estaba haciendo a propósito. "Tú podrías ir y traer su cama del piso de arriba." "Pero tú trabajas mañana. ¿Entonces vas a subir mañana a regresarla? Mucho lío, ¿no crees?" "¿Qué estás insin—?" empecé, pero él me interrumpió. "Hay una habitación de invitados arriba. Ya te has quedado ahí antes. Perdona la molestia." ¿Dormir arriba? ¿Esta noche? ¿Con Liam fuera? Y claro, mi mente ya andaba otra vez en ese campo minado llamado 'tentación'. Un calor me recorrió desde el pecho hasta la punta de los dedos. Alfa Sebastian se puso de pie. "¿Vienes o no?" Apreté al gatito más fuerte.

