Sonreí, y me salió esa hoyuelita involuntaria en la mejilla. "Sawyer, anda con Mia a buscar unas palomitas." La voz de Sebastian llegó detrás de nosotros—tranquila, sin apuro, ni fría ni cálida. Estaba ahí de pie, una mano cruzada sobre el pecho y la otra con una carpeta. Su cara, detrás de las gafas, era imposible de leer. Sawyer parpadeó, confundido. "...¿Palomitas? ¿Tienes hambre?" Sebastian bajó los papeles y nos echó una mirada rápida. "Estaban tan... metidos en su plática, que pensé que unas botanas quedarían de diez para el show." Sawyer: "..." Yo: "..." Ah sí, Alfa Sebastian tenía un estilo bastante sarcástico para expresar su molestia. A las dos en punto, el avión aterrizó. Al bajar, me pegó de lleno una masa de aire caliente que me hizo sentir c

