LA AMISTAD

1442 Palabras
El primer mes de clases pasó en un abrir y cerrar de ojos. Valeria ya se había acostumbrado a la rutina del Instituto San Martín y disfrutaba cada momento compartido con sus compañeros y profesores. Sus profesores eran exigentes pero justos, y ella se esforzaba por destacar en sus estudios. Mariana, Claudia y Sofía se habían convertido en su grupo de amigas inseparable, y juntas compartían risas, secretos y sueños día a día. Un viernes por la tarde, después de la última clase, Valeria, Mariana, Claudia y Sofía decidieron ir al centro comercial. Era el lugar de moda donde todos los estudiantes de la secundaria se reunían después de clases. Valeria estaba demasiado emocionada; era una oportunidad para relajarse y divertirse después de una semana intensa de estudios. -- Vamos a la heladería primero – les sugirió Sofía, siempre la más entusiasta y alegre del grupo. -- ¡Necesito un helado de chocolate urgentemente! – susurro al ver los conos en el mostrador. Las chicas rieron y caminaron hacia la heladería, disfrutando del ambiente animado del centro comercial. Al llegar, se encontraron con otros compañeros de clase, incluidos algunos de los amigos de Andrés. Valeria no pudo evitar buscarlo con la mirada, esperando ansiosa verlo por ahí. Para su sorpresa, Andrés estaba allí, sentado al lado de Leo y otros chicos. Estaban riendo y bromeando mientras disfrutaban de sus helados. Andrés levantó la mirada al notar a Valeria y sus amigas, y les hizo un gesto de saludo intentando que ellas se acerquen a él. -- ¡Hola, chicas! -- les dijo él, acercándose con su sonrisa característica. -- ¿Cómo están? ¿No esperaba verlas por aquí? -- les dice, aunque lo único que había estado esperando era ver a Valeria desde hacía unas horas atrás. -- Hola, Andrés -- respondió Valeria, sintiendo como su corazón se aceleraba, -- Estamos bien, disfrutando de un poco de helado después de una semana larga en la escuela – le responde, -- Eso suena genial -- dijo Andrés. -- ¿les molesta si me uno a ustedes? – les pregunta sonriente, -- Claro que no, estaríamos encantadas de tenerte con nosotras – le respondió Sofía al instante, sonriendo ampliamente. -- Cuantos más, mejor – susurro tímida Valeria. Los chicos se unieron a ellas, y de pronto todos estaban charlando y riendo juntos. Valeria se sentía cómoda y feliz; estaba rodeada de buenos amigos y, lo más importante, estaba cerca de Andrés. Durante la conversación, Andrés se inclinó hacia Valeria y susurrando le dijo -- ¿Te gustaría dar un paseo después de esto? Hay algo que me gustaría mostrarte – Valeria sintió una mezcla de emoción y nerviosismo que no podía explicar, y asintió nerviosa, -- Claro, me encantaría -- respondió, tratando de sonar relajada. Después de terminar sus helados, Andrés y Valeria se separaron del grupo y comenzaron a caminar por el centro comercial. Andrés la llevó a una tienda de música que Valeria no conocía. Era un lugar pequeño pero acogedor, con una gran colección de discos y una sección dedicada a instrumentos musicales. -- Me encanta venir aquí – le dijo Andrés, mostrando una guitarra acústica que estaba en exhibición, -- Es uno de mis lugares favoritos. ¿Tocas algún instrumento? – le preguntó de pronto él, -- Toqué el piano cuando era pequeña, pero lo dejé hace años – le dijo Valeria, admirando la guitarra que estaba frente a ellos, -- Siempre he querido aprender a tocar la guitarra, pero nunca tuve la oportunidad de hacerlo – -- Tal vez debería enseñarte, soy bueno haciéndolo – le sugirió Andrés, lanzándole una sonrisa pícara, -- Es un instrumento maravilloso y muy versátil – continuó explicando él. Valeria se sintió emocionada ante la idea. -- Eso sería genial. Me encantaría aprender contigo – Pasaron un rato en la tienda, explorando los diferentes instrumentos y hablando sobre música. Andrés le contó sobre su banda favorita y cómo había aprendido a tocar la guitarra por sí mismo. Valeria se sorprendió de lo talentoso y apasionado que era, y eso solo aumentó su admiración por él. -- Gracias por mostrarme este lugar – le dijo Valeria mientras salían de la tienda. -- Es una tienda realmente especial, nunca olvidare este paseo – comentó ella emocionada, -- Me alegra que te haya gustado – le respondió Andrés. -- Hace tiempo que quería compartirlo contigo porque siento que eres alguien que apreciaría un lugar así – le confeso de pronto, Valeria sonrió, sintiéndose más cerca de Andrés que nunca. Mientras caminaban de regreso al grupo, sintió que estaba comenzando a conocerlo de verdad, y eso la llenaba de alegría. Esa noche, Valeria escribió en su diario sobre lo que pasó en el día. Recordó cada detalle de su paseo con Andrés, desde la tienda de música hasta las conversaciones sobre sus sueños y pasiones. Mientras escribía, se dio cuenta de que sus sentimientos por él estaban creciendo cada vez más. El fin de semana pasó rápidamente, y pronto era lunes de nuevo. La rutina escolar continuó, pero Valeria se sentía diferente. Su conexión con Andrés le daba una nueva perspectiva y motivación. En las clases, se encontraba mirando hacia el futuro con optimismo, esperando cada oportunidad para estar más cerca de él. Una tarde, después de clases, Valeria y sus amigas decidieron quedarse en la biblioteca para estudiar. Necesitaban prepararse para un examen importante y querían asegurarse de estar listas. Mientras revisaban sus apuntes y discutían los temas, Andrés apareció en la biblioteca. -- Hola, chicas – las saludo acercándose a su mesa, -- ¿les molesta si me uno a ustedes? Necesito estudiar para el mismo examen – les dice y mira de reojo hacia el lugar donde se encuentra Valeria intentando llamar su atención, -- Claro, siéntate por acá – le dice Claudia, haciendo espacio para él, -- Siempre es bueno tener a alguien más para ayudarnos a estudiar – le dice e intenta que se siente al lado de Valeria, sabiendo que su amiga sentía mariposas cada vez que el chico se acercaba a ellas. Andrés se unió a las chicas y pronto se sumergieron en los libros y las notas. Valeria se sorprendió de lo bien que trabajaban juntos. Andrés era muy inteligente y tenía una manera de explicar los conceptos que hacía que todo pareciera más fácil de entender. Durante un descanso, Andrés se volvió hacia Valeria y le preguntó, -- ¿Te gustaría salir a caminar después de esto? Necesito despejarme un poco – le pide y Valeria asintió, contenta de pasar más tiempo con él, -- Claro, me vendría bien un poco de aire fresco – le responde, aunque siente como su rostro comienza a tomar color, Después de terminar de estudiar, salieron de la biblioteca y comenzaron a caminar por el parque cercano. La tarde estaba tranquila, con una ligera brisa que hacía que las hojas de los árboles susurraran suavemente. -- Estudiar puede ser agotador – le dijo Andrés, estirando sus brazos al cielo. -- Pero es bueno tener amigos con quienes hacerlo – -- Sí, definitivamente – le respondió Valeria, -- Y me alegra que estés aquí. Haces que todo sea más fácil para mi – le dice ella tímidamente, algo que le encanta a él, y lo hace sonreír como bobo, -- Me alegra escuchar eso. Y…, Valeria, quería decirte algo – susurra de pronto, -- Estos días que hemos pasado juntos... han sido geniales. Realmente disfruto de tu compañía, yo… – se detiene de pronto, Valeria sintió que su corazón se aceleraba. -- Yo también disfruto estar contigo, Andrés. Eres una persona increíble – le dice ella al ver que él no continuó hablando. Ambos se miraron a los ojos y Valeria sintió una conexión profunda y un salto en su corazón. Sabía que este era solo el comienzo de algo especial, se sentía como su primer gran amor. Mientras caminaban de regreso a la escuela, Valeria no podía dejar de sonreír, sintiéndose afortunada de haber encontrado a alguien como Andrés. Esa noche, Valeria volvió a escribir en su diario, detallando cada momento de su paseo y sus sentimientos por él, ella estaba convencida de que había algo especial entre ellos, algo que iba más allá de la simple amistad. Y estaba emocionada por ver a dónde los llevaría esa relación. La vida en el Instituto San Martín continuó, llena de estudios, amistades y momentos especiales. Valeria comenzó a sentir que cada día traía nuevas oportunidades y experiencias, y estaba lista para enfrentarlas con valentía. Con Andrés a su lado y el apoyo de sus amigas, sabía que este año sería definitivamente un año inolvidable.
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