PVO Ceres. En la mañana estaba acongojada, triste, como una alma en pena, y todo porque Ignacio no quiso acompañarme a elegir un vestido para mi fiesta y para colmo, ¡Me negó frente a su amiga!, y ahora de manera inexplicable, en la noche, estoy riendo con una hermosa bebé en mi regazo y su joven madre mientras vemos una película de dibujito. ¿Cómo llegué a esto y porque no regreso a casa aún? Pues no creo que a Ignacio le importe si estoy en casa o no, quizás hasta ni cuenta se ha dado. Siempre ha sido así, él siempre en su trabajo mientras yo en mi habitación, en mi piano o estudios de economía. Sé que siempre he sido la niña mimada de mi familia por ser la única hija y que mis suegros me adoran, así que cuando supe que Ignacio sería mi esposo, casi se me sale el corazón de la alegrí

