Las palabras fluían a medida que mi organismo estaba cada vez más lleno de alcohol, el vino me pasaba como si de un vaso de agua se tratara, las chicas solo me miran con pena. Me escuchan atentamente, no sé cuánto he llorado no sé cuántas veces e intentando no volver a llorar una y otra vez, pero es que cuando el recuerdo te ataca es muy difícil controlar las emociones, el sentimiento y el dolor que aquello ocasiona. Hablar del pasado que tuve junto a Amaro es como sentir que lo estoy viviendo en este preciso momento. Cuando aquello, yo no lo hablaba con nadie, no tenía con quien desahogarme y simplemente optaba por recurrir a Noah y la verdad es que todo se lo contaba a medias. Sabía que por ser el impulsivo que es, terminaría por buscar al castaño hasta debajo de las piedras y lo menos

