… Un repentino toque en mi brazo logra que de a poco, abra mis ojos. No sé cuánto dormí desde que me entere de todo, lo único que sé es que siento mi cuerpo magullado y lo único que quiero es levantarme de esta cama y caminar, no soy muy de estar en una camilla en el hospital, no me gustan estos lugares para nada. –Mi niña –la voz de papá a mi lado, volteo y lo veo de lleno, una sonrisa en sus labios. –Hola mi princesa –un beso en mi frente, un corto abrazo. –Estoy tan feliz de que despertaras, ¿Cómo te sientes? –llevo la mirada al frente, abro y cierro mis ojos porque, aunque no quiera siento pesadez en ellos. –Confundida, con tantas cosas en mi cabeza, ¿Qué ha pasado con Luther? –volteo a verle nuevamente, él me da un asentimiento, sé que esta por hablar. –Aun no dan con él, hija, la

