Le doy un ligero golpe al escritorio de mi oficina, Wanda me mira con miedo, pasa a llamar a Jeremiah tal cual se lo pedí, este chico está acabando con la poca paciencia que tengo, está haciendo las cosas a su modo y esto claramente a mí no me alegra ni tan solo un poco. Mi secretaria me da el aviso de que en minutos Jeremiah estará en mi oficina y pasa a retirarse, cierro mis manos en puño, intento disminuir un poco mi enojo debido a lo que me acabo de enterar. El idiota entra en mi oficina, sonriente y con esa arrogancia de siempre, toma asiento y se siente el ser más poderoso de todos. –Por favor, no niegues que fue una grandiosa idea –esbozo una sonrisa de boca cerrada, ríe un poco, pero luego yo paso a estar completamente seria, lo noto un poco nervioso. –Una entrevista a Amaro Ma

