–Es un arrogante de mierda –recuesto mi cabeza a la ventana del coche. –Viene con sus ínfulas de arrogancia, todo un empresario que cree que se las sabe todas, por Dios, no es más que un recién en este mundo. –Sí, de seguro tu sabes mucho de este mundo, ¿No? –me incorporo y volteo a verle. – ¿Lo vas a defender? –No es para menos, Luther, gracias a él y su buena intención no estoy matándome en la empresa para pagar la demanda, deberías ser agradecido. – ¿Con él? Para nada –ya estamos cerca del edificio donde vivimos y le envió un mensaje a Pia. –Deberíamos hacer algo esta noche. –No estás pensando que, porque asistimos a éste evento juntos, todo está bien entre nosotros, ¿Verdad? –este expulsa todo aire de sus pulmones y se adentra al estacionamiento. En cuanto aparca yo ni siquiera e

