-Joven marino, haga el favor de acompañarme. -El contramaestre se diría a Koar para seguir las órdenes de la capitana.
-¿A dónde tengo que ir? -Se rehusaba a caminar. -Esa mujer me dijo que subiera y ahora el barco ya comenzó a moverse, tengo muchas cosas que hacer en la isla ¿A qué está jugando?
-Si algo le puedo decir es que la capitana nunca juega, así que si ella pidió que usted fuera abajo debe ir ahí. -Se acercó a su oído para susurrarle. -Creéme no te gustaría contradecirla o hacerla enojar.
Koar midió un poco sus acciones sabiendo que al haber subido se había puesto en terreno aún más peligroso y lleno de enemigos fuertes.
-Pero ¿Qué sigue ahora?
-De momento tendrá que acompañar abajo, es una cortesía no un castigo. Estará mucho más cómodo que aquí arriba rodeado de estos barbajanes, en cuanto ella se desocupe y estemos en un lugar a salvo bajara para que puedan hablar. Si te reclutó es porque algo valioso vió en ti.
-¿Cómo que me reclutó? -Koar puso cara de desagrado y molestia con eso. -Yo no me convertiré en uno de ustedes, jamás lo haría.
-Calma, calma no quise decir que se unirá a la tripulación, solo que hay algo de valor para ella.