Mary Reproceso la información, según él estamos varados en medio de la nada. Él deja de insistir y sube sus hombros como si no fuera grave lo que estaba sucediendo. —Por favor dígame que solo es una broma... Dígame que va a encender el carro y volveremos a la casa —le dije y él me miró con una sonrisa burlona. Quería golpearlo. —No es una broma. Si sabes algo de motores puedes mirar, yo no sé absolutamente nada. Llamaré a la grúa, pero por la hora y por la ubicación no creo que lleguen pronto. —Achiqué los ojos, mientras maldije en voz baja. —¿Se alcanza a dar cuenta de lo que está diciendo? debo ir a una cena con mi esposo, y ahora usted me tiene atrapada en contra de mi voluntad —bufé, él mantenía un movimiento en sus labios, burlándose de cada palabra que yo decía—. ¿Le parece gra

