—Adiós papá — me despido quitándome el celular del oído y cortar la llamada — ¿Sabías que era de mala educación el escuchar conversaciones ajenas? — le pregunto luego de unos segundos levantando la mirada hacia la puerta que está semi abierta mientras quitó las lágrimas con fastidio. —Lo lamento princesa. Pero no pude evitar escuchar tu conversación al pasar — se excusa Alex entrando por completo. —¿Acaso te interesa saber sobre mis problemas familiares?, ¿No crees que ya tienes suficiente con los tuyos? — le pregunto cortante mientras dejo el celular a mi lado. —Debe ser bastante fuerte el dilema como para que te pongas a llorar — dice ignorando mis preguntas y caminando hacia el sillón que está junto a la ventana. —He sido fuerte por mucho tiempo pero todos en algún momento cola

