—Lo sé Jared… Pero esa es la gracia, ¿No?... Para eso se compite y por eso vamos a esos lugares, porque nos gusta sentir la adrenalina pasar por todo el cuerpo mientras corrimos como unos descerebrados creyendo que tenemos una vida guardada por algún lado y ganar aumenta las ganas de seguir haciéndolo una y otra y otra vez… Y podría apostar que tú también lo haces y que también corres el mismo peligro que yo al hacerlo — le digo terminando por encogiéndome de hombros por segunda vez mientras miro como suaviza sus facciones de la cara. —¡Sí, pero soy yo! — exclama bufando — ¿Lo recuerdas?, alguien mucho más poderoso y respetado que un presidente, por lo que donde quiera que voy… Las personas me temen, lo que hace que ni siquiera les apetezca respirar sobre mí y mucho menos tocar lo que es

