Don. Debo estar loco, pensaba. Lo que estaba haciendo me desviaba completamente de mis planes, era contrario a mis planes, pero también estaba un poco emocionado ¿Por qué lo negaba? —Listo Don. Publicado el anuncio. —Gracias Anne. Traté de controlar los latidos exagerados de mi pecho. Trate de respirar menos agitado. Ya estaba hecho, debía seguir mi plan. Tomé el teléfono y marque su número. Tardo en atender. —¡Halo! —susurró dubitativa. —¿Podemos vernos? —¿Para qué? —Te debo una explicación en persona Amanda. —No me debes nada. Gracias por todo. Adiós. —¡Por favor! —grité antes de que colgara. —Estoy recogiendo las cosas de tu casa ahora mismo… —Paso por ti, ponte algo formal y espérame. Voy llegando. Pareció que lo pensó pero accedió. Le avisé que llegue y la vi acercarse en

