Don. Amanda me recibió en un sexy conjunto blanco casi transparente, se veían sus pechos blancos de aureola y pezones rosados. Su estómago plano, sus largas piernas, me prendió enseguida, pero estaba con Esperanza en la cabeza. —Sabías que vendrías tarde —dijo con timidez. —Me daré un baño si no te importa—respondí. Su expresión cambió a una seria. Bajo la cabeza. Imagine lo que pensó. —No nena, ven—dije atrayéndola hacia mí, pasé mis dedos por sus pezones y sopesé el peso de sus pechos en mi mano, la besé en el cuello y ella gimió un poco—. El día fue largo, solo quiero baño y ya estaré en la cama contigo en unos minutos, no te muevas de allí. Sonrió y asintió con un gesto inocente. Me derretía verla así. La besé en los labios y me fui a dar un baño. Me bañaba y pensaba en el desast

