Don Me emocionó verla feliz entre mis brazos. Besé sus labios y la apreté a mí con fuerzas, claro que me dolía la jodida pierna, me enterneció que se preocupara por mí así y reprimí toda mueca de dolor. Debía hablar con el médico y asegurarme que tener sexo no me afectara. La deseaba, la extrañaba mucho. Era más que deseo físico, me encanta oír su voz, sus frases cortas que deja suspendidas en el aire como si se congelara. Sus ojos, su boca, sus gestos. La mujer me tiene perdido, tuve que reconocer para mí. Otra cosa que debía reconocer es que la situación con Esperanza no era tan sencilla e inofensiva como le dije pero no quería causarle más angustia y preocupaciones, debía cuidar de ella, es mi novia y ahora vivimos juntos, somos una pareja formal, pensé. Yo me voy a ocupar de ella c

