Al día siguiente estaba en la biblioteca,el amor era increible.Me sentía completamente feliz,además me había escrito toda la noche con Felipe.No paramos de decirnos,lo mucho que nos queríamos.Me hacía tanta ilusión la idea de ser su novia,que me daba un poco de miedo todo está felicidad que tenía.Por lo tanto no me rendiría,lucharía por el amor que sentía por él. Estaba distraída en mis pensamientos, pasando el trapo una y otra vez por el mismo sitio.Unos pasos, me sacaron de mi ensoñación.Felipe, estaba de pie frente a mí, llevaba una sonrisa en el rostro junto con dos tazas de café y unos paquetes de galletas oreo.Al verlo no pude evitar sonreír alegremente,ya que le había echado de menos,a pesar de que no habíamos estado juntos solo un par de horas. —Hola amor. —¿Amor?—enarque una

