Capitulo 5-Semana 5

1567 Palabras
Quinto capítulo —La mayoría de las veces que entró, estás barriendo.—Felipe se acercó a mi, para mí sorpresa me saludo dándome un beso en la mejilla. —Yo..— Titubeo, sonrojada. —¿Porque estás tan callada?.—Me miro serio. —Yo..—Aun no sabía que añadir. —¿Estás bien?, Si estás molesta porque no te contesté el último mensaje, es porque se me cayó el teléfono.Ya lo mande a arreglar. —Esta bien.—Estaba estática parada, sin decir nada frente a el. —Bueno, me iré. —Felipe. —¿Si? —Gracias por el cartel. —Bueno.—Se acercó nuevamente, dándome un beso en la mejilla.Yo lo mire aún más sonrojada. —¿Tienes fiebre?.—Toco mi frente algo preocupado, luego tomo la escoba que aún estaba sosteniendo. —Lo lamento, no.—Me di un golpe mental. —¿Lamentas no tener fiebre?.—Me miro aún más confundido. —No, yo.. —Sientate, te traere un jugo. Felipe salió por la puerta de vidrio, pude ver a mi lado su maleta marrón que cada dia llevaba consigo.Me toque las mejillas,confundida. ¿Porque mi piel se había erizado cuando el me había besado? ¿Porque quise congelar el momento para siempre? ¿Porque no quería volver a lavarme la cara?. No era que lo hacía muy a menudo la mayoría de las veces, demasiado si me sacaba las lagañas. No quería, me oponía con todas mis fuerzas a sentir algo.Algo que está naciendo dentro de mí, cuando me percate de esto.Ya me encontraba huyendo de la biblioteca, dejándole una nota en el mostrador a Dehy. "Tengo fiebre, reemplazarme porfa" Día 31 Huí rápidamente de mis clases, no tenía mucho ánimo de entrar a la biblioteca.Pero aquí estaba frente al mostrador, mirándonos fijamente. Atendí a un par de estudiantes de primero que no sabían que libro utilizar.Por lo cual me mantuve entretenida bastante tiempo, sin prisa y sin pensar en el. Porque me había dado cuenta, que en mis pensamientos.El, estaba presente abundando cada uno de mis locuras, andando de la mano con mi corazón. Aquello me aterraba, no sabía en qué momento, había pasado a ser parte de mi mente tan constantemente.Lo que si sabía, era que el estaba presente. Siento que de su presencia voy mar adentro.Hice una mueca, no tenía ganas de en esta época de mi vida sentir aquello. Encima era un profesor. Nose como paso, ni como sucedió.Pero estaba suspirando por el, extrañaba ver su cabellera rubia ingresar por la puerta de vidrio. —Tilde, ¿Que te pasa? —Nose.—Me refugie en mis brazos —Si no sabes tú, ¿Cómo sabré yo?.—Me levantó el cabello que me cubría la cara,y me miro. —¿Piensas en alguien, que su nombre empieza con F? —Si. —¡No puede ser!. —¿Que?.—Me enderece en mi lugar confundida. —¡Te gusta!—Me señaló emocionada en su lugar. —¿Que? , no.—La mire y luego conteste: — Talvez si.Maldicion. —¿Te gusta alguien?.—Felipe se acercó a mi lado, mirándome a los ojos.Mis mejillas nuevamente, se tiñeron de rojo. —Tengo que ir a buscar algo urgente a una clase. —¿Una clase a las siete de la tarde?.—Me pregunto confundido. —Es importante. —Es de noche, para cruzar a esta hora.¿No quieres que te acompañe?.—Me observó. —No , mira hay mucha luz.Adios. Corrí, lejos de él.Como si alguien me estuviera persiguiendo, el único que estaba huyendo era mi corazón.Porque se había puesto como locomotora, al escuchar su voz. Estuve básicamente, escondida de el.Habia pedido unos días, para aclarar un poco mis ideas. También habia apagado el celular, aproveche de terminar exámenes, de repasar y de ordenar mi cuarto.Vivia sola, bueno "no tan sola", vivía en el terreno al lado de mis padres.Para mis quince años, había pedido construirme una pequeña casa.Agradecia a mi yo anterior, porque después de los 21 años vivía sola y en paz. Aunque siempre almorzaba y cenaba con ellos, me gustaba tener mi desorden y mis ideas en esas cuatro paredes. Dehy , se habia tomado tres día para poder preparar sus exámenes.Yo la estaba cubriendo, debía limpiar, ordenar y atender.En realidad siempre nos ayudaban mutuamente, Dehy no era muy partidaria de la atención al público, tenia un problema con el filtro. Es decir con lo que pensaba,era complicado que algo no saliese de su boca. Cuando termine de trapear un sector y colocar unos conos, para que ningún ser vivo quedó en el piso.Estaba sentada en el mostrador, sin poder evitar contemplar la puerta de vidrio una y otra vez. Entraron varios estudiantes,parecían están cronometrados.El silencio sepulcral,se habia ido, dándole paso al bullicio entre voces graves y agudas. Cuando les di un libro que habían encargado hace días, pude verlo.Estaba parado detrás de la multitud, ví su cabellera rubia al fondo. Mi corazón comenzó a latir, toque mi cuello algo confundida, a mis propias reacciones que el producía en mi.Cuando quedamos solos, el dirigió su mirada a mis ojos, los de el estaban en los míos.Los suyos claros como el océano,los míos oscuros y misteriosos. —Hola.—Me miro extraño. —Hola.— Fijé mi mirada al mostrador, en un rincón el color se estaba desgastando. —¿Estabas enferma?.—Su perfume, me mareaba, tenía un poco de bello en el rostro creciendo, le daba un aspecto bastante sexy. —Algo así.—Esquive sus ojos. —¿Porque no me miras?, ¿Estas molesta por algún motivo? —No.—Lo mire y me sonroje. —¿Tienes fiebre de nuevo?.—Levanto su mano y la acerco a mi rostro, yo me hice hacia atrás. —Me tengo que ir.—mire la hora de mi celular. —¿Porque estas tan seria? —¿Yo? Para nada.—Me rei. —¿Te incómodo?. —¿Que? No.—Le mostré una fingida sonrisa, que parecía más una máscara con dientes salidos. —Das miedo.—me dio una sonrisa y me derretí. —Yo a ti , lo que menos quiero es espantarte. —De verdad, está rara.Ven junto a mi. —¿Porque?.—Lo mire nerviosa. —Vamos a tomar un café a la cafetería,tomate un descanso. —Soy estudiante y tú un profesor. —Ni que fuéramos a tener sexo.—Mis mejillas se llenaron de color rojo. —Mejor ve , y trae algo. —Esta bien. Salió por la puerta, yo me deslice hacia abajo, por la pared.Mierda, me sentía tan intranquila en su presencia,revolucionaba cada fibra de mi piel. Nunca me había sentido de esa manera, no era de esas personas que tenían mucha relaciones.Era mas bien creyente de conocer a alguien despacio, después enamorarme y formar algo.Pero en este siglo, encontrar algo así era básicamente imposible.Por lo cual estába sola, y no me interesaba estar con alguien que en la primera noche, quisiera tener sexo conmigo. Cuando entro, yo me había sentado en una de las mesas del fondo para refrigerio.El se sentó a mi lado, me sonrió y me dió una tasa de café. —Gracias.—Le agregue azúcar, de un sobresalto y revolvi. —¿Cómo te fue en los parciales? —Aprobe en todos. —¡Te felicito!. —Gracias. —Tengo, este paquete de galletas, estaba en mi casillero.—Unas oreos, estaban en sus manos. —¿Desde hace cuanto están ahí?.—Entrecerre los ojos. —Vencen en muchos meses,tranquila.— Sonrió burlón, se me hizo agua a la.boca,cuando mastico una. Me daba mis gustitos de vez en cuando, pero era más bien del tipo ahorradora o tacaña.En mi misma persona, se reflejaba aquello.La ropa que tenía, siempre de ferias con descuentos o de lo que me regalaban.No me gustaba llenarme de cosas, me parecía absurdo. Y las oreos, eran demasiado dinero para alguien que ganaba poco al día. —Dame .—Mastique ansiosa, aquella galleta celestial. —Por fin te veo como eres. —¿Eh?.—Le contesté con la boca llena. —Asi alegre. —Estan ricas,¿Puedo?.—Vi con los ojos del gato con botas,a la última galleta en el paquete —Si, toda tuya.Ahora me dirás¿Que te ocurre?. —Me gusta.—Dije saboreando la galleta en mi boca. —¿Te gustó?. Lo mire con los ojos abiertos como platos, en realidad me gustaban ambos. —Hablaba de la galleta.—Lo mire con una ceja levantada. —Ah.—Contesto, algo apenado. —Aunque, tu también un poquito.—Dije roja de la vergüenza, ya que estamos en el baile, bailemos. —¿Dónde quedó,eso que dijiste? , Tu eres profesor y yo estudiante.—Me imitó, yo largue una carcajada. —A la mierda todo.Bueno de verdad, tengo que ir a atender .—Señale a la señora que iba cada día a buscar un nuevo libro. —Tilde.—Me llamo,mientras caminaba hacia el mostrador y lo mire. —Dime. —Tu también, me gustas un poquito.No te emociones.—me dijo divertido. —Oh.—Mi rostro inmediatamente se puso rojo. —Ya veo que lo que tenías no era fiebre.—Menciono divertido antes de marcarse.
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