Pov. Soo. Nuestros labios se separan lentamente, aún mantengo los ojos cerrados, no quiero abrirlos por miedo a toparme con mi cruda realidad, aquella realidad destructiva a la que Jongin me está sometiendo. Puedo sentir claramente su frente chocar contra la mía, su respiración chocar contra mi mejilla, su presencia junto a mí. Estoy nervioso, tan nervioso que podría pedir a gritos al cielo para que la tierra me trague en estos momentos.—Sólo...— se separa y muy a mi pesar me obligo a mi mismo abrir los ojos.— No vuelvas a manchar tus labios con el nombre de esa perra. Mi respiración se agita al sentir una opresión en el pecho, la curiosidad y la confusión se mezclan en mi cabeza pidiéndome a gritos que busque respuestas.—¿Qué clase de maldición sufriste?— decido preguntar, mi voz sale

