Capitulo 83

2361 Palabras

La mañana llegó con una luz grisácea y fría, filtrándose por las cortinas de la casa de Emma como un recordatorio de que el tiempo de las treguas había terminado. Me desperté con el corazón martilleando contra mis costillas. Los sueños para una mujer que ve a los muertos no son solo proyecciones del subconsciente. Son grietas en el velo. Anoche, después de lo que pareció una eternidad de silencio, Lili volvió a aparecer. Después de mucho tiempo. Su voz era un hilo de escarcha, un eco que se desvanecía antes de tocar el suelo. En el sueño, Lili me miraba con una urgencia que me quemaba. "Cuídate de aquellos en quienes alguna vez confiaste, Alana", me dijo, y sus palabras se clavaron en mi mente como espinas. Me explicó que esta era la última vez que podía alcanzarme; Arda, que juega a ser

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