Capitulo 6

3525 Palabras
Si hace dos meses alguien me hubiera contado que estaría viviendo esta situación, lo más seguro es que le hubiera golpeado o ignorado porque todo esto, sino lo estuviera viviendo, me parecería algo demasiado complicado e irreal. El amor es algo complicado. Ya no me meto en la extraña teoría de algunos, de que el amor te hace débil, eso que muchos dicen de que abriendo tu corazón y tu alma a otra persona le das las armas para destruirte, pero no es complicado por eso, no es complicado por la debilidad que este supone, por el dolor que este da sino por lo complicado que es el amar, no sabes para nada sencillo saber cuando alguien esta aún más complicado enamorado de ti, cuando le gustas a alguien, y aún es más complicado saber cuando tu estas enamorada, cada persona demuestra el amor de formas diferentes, el amor se presenta en tu vida de formas diferentes por lo que saber que es el amor, como se presenta en ti y en los demás, es al menos para mi lo complicado y lo que nunca entiendo. Mi hermano, me demostraba el amor de una forma demasiado sencilla, me daba todo lo que necesitaba una hermana de un hermano, me daba amor, cariño y paciencia, me ayudaba en todo lo que podía, me ayudaba demasiado y daba todo por protegerme, pero era ese el amor que siempre había experimentado, el de mi hermano, ahora estaba experimentando quizás el amor de pareja, el amor que te da un amigo por lo que estaba perdida. No soy una persona que entienda de que va eso del amor pero tengo bastante claro que esto que me provoca Joshua, por mucho que se parezca, es una tortura. No es una tortura amar. Amar es algo bonito, algo demasiado hermoso pero estoy demasiado agobiada con todo lo que esto me hace sentir con todo lo que esto me hace sentir, por todo lo que esto me provoca en mi cuerpo, en mi mente pero esto es demasiado complicado, no me gusta sentirme perdida, no me gusta para nada perder el control de las cosas. Se que es una tontería, querer controlar todo en la vida, se que al final y al cabo, lo divertido de la vida es no controlar las cosas, ver como el mundo entero camina a tu alrededor sin poder controlarlo y ver lo que esto provoca, se que eso es lo divertido de la vida, ver como las cosas pasan sin control y reaccionar como se pueda, pero eso es lo que me vuelve loca, no poder controlar las pequeñas cosas de la vida que si no controlara me pondrían nerviosa, no era tan sencillo como controlar el color de tu habitación pero para mi era igual de necesario. Estaba sorprendida, no solo descubrir que había dicho Joshua, las palabras que le había dicho a mi padre para conseguir que nuestro compromiso saliera adelante, le dijo que estaba enamorado de mi, pero no sabía si eso era verdad, o solo una forma para conseguir un objetivo. El compromiso no solo me ayudaba a mi, Joshua siempre fue el soltero de oro, ese chico con el que todas querían que estuviera su hija, educado, guapo y bueno, era la pareja perfecta, y el mayor de mis problemas era que me gustaba, más de lo que deseaba. Hui del lugar nada más tener esa información, era una maldita cobarde y no era algo que fuera a negar. Fui a casa de Madeline, donde estaba ella con Brian. Golpee la puerta y Madeline me la abrió deprisa, me tire a sus brazos, porque estaba demasiado desesperada, por suerte ella no me hizo preguntas, solo me abrazo con fuerza en forma de apoyo. —Estoy aquí—. Sabía perfectamente que pasara lo que pasara, Madeline estaría a mi lado, no porque fuera una buena persona, sino porque éramos amigas, quizás no desde hace mucho, pero Madeline era claramente de esas personas que cuando eran tus amigas lo daban todo, era de esas personas que si alguien se metía en su vida, pasara lo que pasara, luchara lo que pudiera por esa persona porque al entrar en la vida de esa persona, amabas sin medidas, eso era lo bueno de las personas tan dulces y buenas como Madeline, era una de las mejores personas que podía haber decidido meter en mi vida. Madeline me llevo al sofá donde me sentó, pero no pude aguantar con el peso de mi cuerpo, y me tire al sofá derrumbada mientras lloraba, derrumbada y sin saber que hacer, estaba derrumbada sin entender nada, sin saber como sentir las cosas, sin saber que hacer con mi vida porque para mi todo era demasiado complicado. —Respira—me suplico Madeline mientras tapaba mi cara con uno de los millones de cojines que esta tenía en su sofá. Ella paso su mano por mi pelo para intentar calmarme pero no me podía calmar, nada en mi cabeza tenía sentido, las voces en mi cabeza me gritaban que era un desastre y una mala persona por irme, dejar a Joshua ahí tirado mientras estaba contandome algo que yo le había pedido que contara, algo que me destrozo. —Soy una cobarde—me queje llorando. Madeline paso su mano por mi pelo para intentar calmarme pero estaba demasiado agobiada por no decir que estaba entrando en pleno ataque de pánico. —Todas hemos salido corriendo en esas situaciones—me intento tranquilizar. —Si, cuando se nos declaran, no cuando no lo hacen—me queje llorando. Madeline se separo de mi para intentar quitarme los cojines de la cara. —Cálmate por dios—me suplico Madeline. Brian paso su mano por mi pelo como un hermano mayor que se preocupaba por mi, notándose bastante que tenía practica en calmar a sus hermanas. Pero no es que eso me ayudará mucho, estaba en pleno ataque de pánico, no supe reaccionar al sabes esa información, no me importaba demasiado lo que mi padre pensara de lo que yo llegará a sentir, me importaba bien poco su opinión porque hiciera lo que hiciera, sin importar para nada la razón, mi padre nunca estaría de acuerdo ni cómodo con mis decisiones, pero si me importaba una opinión, la de mi hermano y no sabía que estaría pensando de toda esta situación. —Deberíamos avisar que estás aquí, para que no piensen que te ha atropellado un coche—comento Brian. —Mejor eso a esta humillación—grite desesperada. —¿Qué humillación?—pregunto Brian sin entender nada. —Cállate—le ordenó Madeline a su prometido, me hizo sentarme en el sofá y me quito todo con lo que pudiera taparme la cara—Brian ve por helados a la tienda—. Sin decir nada más el chico beso la mejilla de su prometida y salió de la casa. Mire a mi nueva amiga. —Creo que estoy enamorada de él—le confesé bastante estresada a Madeline. El silenció me dejo escuchar los pasos por toda la casa, eran pasos de personas corriendo por lo que estaba claro que los pequeños de la familia estaban corriendo y jugando por el segundo piso de la casa, eso me hacía un poco feliz, la alegría de los niños era demasiado bonito y esperanzador pero eso no quitaba el dolor que en mi corazón estaba, los pensamientos de estrés de mi cabeza. —Creo que eso era algo demasiado obvio—me dijo y la mire—La única que no sabía eso eras tú—me comento y la mire. Jamás había tenido amigas por esta razón, soy una persona demasiado inestable, si todo va bien, soy la persona con más calma y era capaz de contener cada una de las emociones que sentía, pero siempre terminaba explotando, era una bomba andante, cuando el contador llegaba a cero, lloraba o gritaba pero todo en mi se descontrolaba, explotaba como una bomba que no tenía sentido, no sentía que nadie mereciera la maldición de aguantar las cosas que pasaban por mi cabeza, las emociones que estaban pasando por mi cuerpo porque había estado aguantando por mucho tiempo, no niego que es algo insano, y poco recomendable para la estabilidad emocional de cualquier persona, por lo que lo mejor, para cualquier persona, lo mejor y lo más sano, es que cuando sientas algo, de la forma más sana posible, lo saques. Si estas enfadado, de forma estable debes decirlo, gritar no creo que sea lo mejor depende con quien estés, si estas feliz, eso esta mejor visto que lo demuestres pero no se si la felicidad extrema sea buena idea y si quieres llorar porque estás triste, pues llora pero no demasiado que eso es demasiado común. —No se que hacer—susurré pero no era algo que necesitara respuesta sino un comentario que decía en alto para no volverme loca, al menos no más de lo que ya lo estaba. Puede que Madeline tuviera razón, mi relación con Joshua no había cambiado mucho, siempre fuimos así, siempre fuimos una relación rara, no lo puedo negar, nada en mi vida tiene sentido y mucho menos es lógico, por lo que nadie puede entender con demasiada facilidad las cosas que estaban pasando entre Joshua y yo, todos creían que éramos amigos pero no estaba muy segura si éramos amigos, o de que forma estaba encaminada nuestra relación. —Quizás solo debas dejar que las cosas fluyan—. La mire por su comentario. —¿Cómo hago eso?—le pregunte. Madeline me miro con preocupación y dudas. —No controlar las cosas me cuesta, me gusta que las cosas pasen porque lo he decidido así, cuando las cosas se descontrolan suceden cosas malas—me queje. —No fue tu culpa—me dejo claro Madeline. La mire. —Si lo fue—le deje claro y me miro. Tuve un hermano pequeño, era la persona que más quería en mi vida, cuando tenía ocho años, mis padres nos dejaron solos y por mi poco control de la situación, desapareció, fue secuestrado y es alguien que a día de hoy no sabemos donde esta pero todo el mundo, todos dicen que murió, todos le enteraron mientras que yo siento que esta vivo pero sufriendo por mi culpa, por eso es tan importante que todo este controlado y por eso, se que mis padres me enviaron al internado. —No puedes prohibirte vivir por eso—me dejo claro Madeline y la mire—Ama a Joshua libremente—. La mire. —Si no quieres hacerlo, dile que no os caséis porque es un crimen atar a alguien a algo que no será amor—. La mire por su comentario, pero las dos sabíamos que no era tan sencillo como lo planteaba, si rompía este compromiso, mi padre me odiaría, y quizás podría lidiar con eso pero no lo iba a poder hacer con el dolor que suponía que ver a Joshua en mi vida, pero alejándose cada día más, si decía que no, sabía muy bien que el no se iría de mi vida pero verle sería demasiado doloroso. —Quizás debería hacer demasiadas cosas—susurré pero en realidad no tenía una sola idea de que hacer, estaba demasiado perdida en todo, en cada cosa que pasaba, me estaba preocupando demasiado las cosas que estaban pasando por mi cabeza uy lo incomodo que la vida me estaba haciendo sentirme, no porque fuera mala sino complicada. —Pues empieza ha hacerlas—me aviso Madeline. Hacer las cosas que pasaban por mi mente, no era la mejor idea que podía tener, no por algo lógico sino porque todas esas ideas me podían llevar a la cárcel, o incluso en el manicomio si las cosas se ponían demasiado mal, porque no eran ideas sanas, eran solo ideas que harían sentirme mejor si las hacía pero dudo que tenga algún sentido hacerlas, pero si ayudarían a mi calma mental. Nos quedamos unos segundos en silencio hasta que la puerta se abrió, esperaba que fuera el helado porque lo necesitaba con demasiada fuerza. —¿Qué pasa?—pregunto Cameron entrando al salón con Sarah. Quizás esto no tiene nada que ver, ni mucho sentido pero cuando tanto los Kelly como los Dawson empezaron a tener hijos al mismo tiempo siempre pensé que todos iban a ser parejas, se que las cosas eran raras y quizás nadie lo entendería pero en un lugar en el que las relaciones entre personas están bastante limitadas , no se si los Kelly tenían el mismo pensamientos pero por la relación de mi padre con el suyo, se que el señor Dawson pensaba eso, que las relaciones debían limitarse a los veinte poderosos aunque ahora que murió puede que las cosas sean diferentes pero tengo claro que si se llevaran bien o la madre de los Dawson siguiera viva, las parejas serían algo casi seguro. —¿Dónde esta mi hermano?—pregunto Sarah mirando su móvil. Recordar todos los nombres de los hermanos Kelly y Dawson como un milagro porque eran tantos que se me olvidaba quien era quien, sobre todo me liaba con las gemelas, pero lo intentaba porque mi madre siempre me enseño la importancia de recordar un nombre, porque de esa forma le dabas la importancia que cada persona tenía, su valor real. Le das a las personas el reconocimiento que merecen, el reconocimiento que toda persona merece por el solo hecho de respirar, hacía mi esfuerzo por recordar cada nombre y vara, pero es algo que me cuesta en ocasiones. —Ha ido a comprar helado—explico Madeline. Sarah me miro. —¿Estas bien?—. No respondí, porque no estaba para nada segura de la respuesta, pocas veces me he quedado callada, no soy de las personas que se quede callada por muy mal que las cosas vayan, pero en esta ocasión no se que decir, no se que hacer por lo que a nada que me hayan observado un poco saben que algo me pasa, y se notaba que Sarah lo supo. Sarah se acerco a mi para abrazarme. —Todo va estar bien—me susurro. Me impresionaba demasiado la unión de las mujeres, como de un momento a otro, las mujeres dejaban todo para ayudarse entre ellas, esa unión de las mujeres que había desde hace mucho para mi era demasiado impresionante, nunca había sentido eso, en mi internado cada una iba por libre, solo miraban por sus intereses que no es algo que me parezca mal, a todas nos educaron para ser la mujer de alguien más, por lo que era demasiado entendible que las personas quieran ponerse ante los demás pero aquí, con estas mujeres que tenían poder, era algo de todos los días, ayudarse unas a las otras, no veo nada mal en que las mujeres digan no a ayudarse, y veo igual de bien que quieran hacerlo. Las mujeres siempre han sido un objeto y personas sin fuerza, al menos en apariencia, pero con los años comenzaron a tener poder, comenzaron a conseguir poder, a conseguir cosas, a tener poder y para eso debían estar en unión, deberían estar unidas, aún estaban en luchas para conseguir la igualdad y no es que yo no luchara, pero es que mi opinión era que en mi caso por mucho que luchara, siempre iba a ser la segunda en todo, una decoración. No se donde estaba ahora mi cabeza ni mi alma. —¿Hay que matar a alguien?—pregunto Sarah a Madeline. —Ya empezamos—comento Cameron mirando su teléfono. —¿Algún problema rubio unineuronal?—pregunto Sarah algo molesta. El chico miro a Sarah intentando analizando su pregunta, no porque Cameron fuera tonto, creo que era una de las personas más inteligentes que había conocido en mi vida, pero la diferencia entre ellos dos, es que mientras a Sarah le dieron la libertad, de ser como lo sintiera, tener las libertades de hablar y comunicar como quisieran, Cameron estuvo demasiado limitado a como se expresara, por lo que a día de hoy aunque las cosas hubieran cambiado, seguía teniendo que controlarse mucho. —¿No te caía mal?—pregunto Cameron a Sarah. Sarah miro al chico demasiado molesto pero es que no es algo que me importara, antes y en muchas ocasiones a día de hoy era una de las personas más insoportables del mundo y si no era inaguantable, era una de las personas más complicadas del mundo, siempre estaba intentando que las personas se alejaran de mi vida pero ahora que quería que las personas estuvieran en mi vida, me daba cuenta que fui demasiado idiota. —Si—confeso Sarah—Pero antes, ahora no—aclaro Sarah y se levanto para mirar al chico mirándolo con seriedad—Por muy mal que me callera mal, lo esta pasando mal por lo que es lo que importa, apoyarla y ayudarla—dejo clara Sarah, la mire en silencio intentando entender lo que estaba pasando pero aunque no lo viera si lo entendía, era bastante normal que apoyara a una mujer, ella no es que tuviera muchas hermanas pero eso no importaba para que Sarah apoyara a las mujeres aunque no fueran sus amigas, seguramente sería algo que su madre le enseño. —¿Podéis dejar de comportaros como niños pequeños?—pregunto Madeline sentándose a mi lado. —Yo solo venía a decirte que voy a salir a tomar algo con unos amigos de la universidad—comento Cameron que beso la mejilla de su hermana. —¿Necesitas dinero?—pregunto Madeline. —Tranquila, me queda dinero del fin de semana pasado—comento Cameron, este beso mi mejilla—Todo saldrá bien, después de la tormenta siempre sale el sol—me dejo claro para salir de la casa sin despedirse de Sarah. La chica se levanto molesta. —Idiota—se quejo la chica. La mire algo preocupada y con la sensación de que entre ellos pasaba más de lo que decían. —Ve a jugar con los pequeños—le pidió Madeline a Sarah que parecía estar bastante molesta porque nadie le hiciera caso, la chica algo molesta camino al piso de arriba, claramente había algo que la molestaba, algo por lo que necesitaba a su hermano y necesitaba que le ayudaran pero estaba claro que no iba a ser pronto. Suspiré. —No te preocupes por Sarah, esta perdida en su mundo últimamente—me aviso Madeline. —Muchas veces decimos más al callar que al hablar—. Madeline paso su mano por mi pierna en forma de apoyo pero se que no quería hablar de Sarah ni preocuparme pero ya lo estaba, aunque mi problema fuera solo amoroso, entendía el dolor de tener que empezar todo de cerro, reiniciar la vida entera por un suceso, por algo que no se podía controlar, era desesperante y doloroso. La puerta principal se abrió dejando que Brian entrara pero no lo hizo solo sino que venía acompañado de Joshua. —Brian—le regaño Madeline a su prometido levantándose molesta. —Me llamo preocupado por saber donde estaba Daniela—comento Brian. Se formo un nudo en mi garganta por esa sensación, por haberle preocupado pero no podía verle, no podía estar con él, eso me hacía más daño que cualquier sensación. —¿Puedo hablar con mi prometida?—pregunto Joshua. Mire a Madeline con demasiadas dudas pero sobre todo demasiado miedo por no saber como hacer esto. —No se si ella quiera—comento Madeline- —Enserio, no creo que debas meterte—comento Joshua y me miro—Daniela, enserio, necesito hablar contigo, no podemos dejar así las cosas—me dijo, no sabía que estaba pasando y no estaba muy contenta, con lo que estaba pasando, estaba demasiado confundida y nerviosa con las cosas que estaba sintiendo en mi vida. —No puedo—me queje. Joshua intento acercarse a mi pero Madeline se puso en medio y le miro. —Te ha dicho que no—se quejo ella. —Ha dicho que no puede, y realmente creo que es importante que hablemos—. —Madeline, déjales—comento Brian intentando traer un poco de paz pero creo que era muy complicado que Madeline dejara que Joshua se acercara a mi porque hasta hace un minuto estaba consolando mis lagrimas. Brian agarro del brazo a Madeline para llevarse lejos de nosotros, sabiendo que si no lo hacía Madeline se quedaría ahí evitando cualquier conversación, pasara lo que pasara. No se que estaba pasando e incluso vi a Madeline poniendo un poco de resistencia, porque se que ella sabía que no estaba mentalmente preparada para hablar con Joshua y no es que fuera una mala persona, era una gran persona pero todo se me había complicado tanto que ya no sabía que hacer para enfrentarme a los problemas que estaba creando yo solita.
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