LO SIENTO PARTE II Eran las siete treinta cuando Ethan hablaba acaloradamente desde su teléfono con Oliver, quien le decía que no había conseguido convencer a Ernest para declarar, el muchacho quería verlo en persona y tener la seguridad de que no tendría ningún problema si confesaba lo que sabía, quería protección y, aunque Oliver y Jonathan le habían asegurado que la obtendría, él simplemente se negó. Argumentando que, si Ethan no estaba allí, qué le aseguraba que realmente le importaba su seguridad, qué le aseguraba que solo quería ganar el caso a cualquier costo. Ethan maldijo, tenía las manos en la cabeza y los ojos cerrados, cuando Caroline entró de nuevo en su oficina. —Tenemos que hablar —exige, provocando que el dolor de cabeza que Ethan está sufriendo lo ponga de peor humor.

