— ¿Hacia dónde nos dirigimos? — cuestiona Taegan desde el asiento trasero. Miro de reojo constantemente al espejo retrovisor, sintiendo una sonrisa aparecer al ver lo genial que luce sentado allí, asegurado en el centro de la parte trasera de mi camioneta. Courtney y Calum nos siguen en su vehículo mientras nos encaminamos a la casa de la manada. Iba a explicárselo, pero Bailey me adelanta. — Rumbo a la morada del hermano Axel — dice Bailey, soltando una risita y lanzándome una mirada llena de picardía. — Es la casa de la manada, cariño. Un hogar para la manada, no un culto — corrijo, dejando mi mano cerca de su rodilla. No puedo evitar rozarla ahora que nuestras disputas han quedado atrás. A decir verdad, incluso puedo lidiar con toda esa charla de culto si eso significa que puedo segu

