La señora Bertha ni siquiera me había cobrado por la reparación de mi automóvil y la verdad que estaba de lo más tranquila trabajando para ella… seguía manejando la administración del negocio y servía de vigilante en las noches jajajaja ya que la bodega de las cámaras era mi habitación jajajaja. —Mira niña te traje unos wafles con miel de maple. —Muchas gracias, señora. Tenía que ser cortante ya que a ella no le gustaba la gente muy emotiva. Decía que le caían mal los convenencieros porque los consideraba hipócritas y falsos. Asi que me limitaba en solo agradecerle cuando me traía algún detalle. El que no me gustaba para nada era el esposo de ella… Don Rivero. Siempre me miraba de pies a cabeza y me ponía conversación a nivel personal… siempre quería saber más sobre mi vida. No se para q

