Una sonrisa aliviada apareció en mis labios, desde que Miguel supo de mi embarazo no paró de cumplirme cada antojo que tenía, y sí que tenía muchos, cada tanto me llamaba preguntando sobre mi estado, él estuvo mucho más presente en todo este tiempo que el verdadero padre. Una punzada atravesó mi corazón al pensar en él e inmediatamente lo alejé de mi mente, necesitaba estar centrada. – Micky, no es nada de eso, recién estoy saliendo del trabajo y estoy camino a casa. – … ¿te dejaron trabajando hasta tarde… estando embarazada? – Se viene el aniversario del hotel y… técnicamente nadie sabe que estoy embarazada aún. El silencio de la línea solo me indicaba cuán enojado podría estar Micky ahora mismo, últimamente se había vuelto muy sobreprotector conmigo y con las necesidades de mi bebé,

