Jason se congeló de inmediato, la mirada de culpabilidad, su pose rígida y su evidente mano desordenando su cabello en un tic nervioso, elevó aún más mis sospechas. – AH sí, ella… Lizz no tiene porqué enterarse ¿cierto? Cuando fruncí mi ceño y abrí mi boca para hablar con evidente enfado, Jason entró en pánico intentando agitando sus manos y hablando primero en un intento de calmarme. Si es que había una manera de hacerlo en ese momento después de escuchar tremenda tontería. – Escucha Nora, amor. Ya sé cómo es que te trataba tu familia. Hace unos días revisé el celular de Lizz, vi cómo es que ella y su madre confabularon para que tu me encuentres en tu cama junto a Lizz, leí cómo es que se referían hacia ti, los planes de ellas para hacerte quedar mal frente a mí diciendo que estabas ce

