NORA Nuevamente estaba en el Olimpo, ya no me sorprendía estar aquí en el cuerpo de Themis ¿significaba algo o solo era mi mente? No lo sabía, pero por ahora me dedicaría a ver lo que pasaba a mi alrededor. Themis se encontraba arreglando un ramo de rosas doradas, ¿por qué su corazón parecía roto por esa pequeña acción? – Madre… Aquella voz hizo que dejara de hacer lo que estaba haciendo, giré mi cuerpo (que era el de Themis) y su corazón se llenó de amor al ver quien la estaba llamando. Dos mujeres se dirigían a mí. Sus rostros eran idénticos al de Átropos, pero había sutiles diferencias. La que la llamó tenía el cabello blanco lacio, su cabello partido a la mitad bien peinado, caía suelto hasta debajo de su trasero. Tenia puesta una corona de flores rojas que parecían siempre esta

