-Pues, como mínimo, llevar ese vestido que te dejó Kylie del que tanto he oído hablar . *** Hago que el café caiga por mi garganta en forma de un alivio cargado de cafeína que mi cuerpo agradece mientras, sentada en un banco del jardín trasero, leo el libro que me he comprado esta mañana. Maldita Hana, te vas a meter en problemas -le digo mentalmente al personaje de la novela. -¡Hola! -exclama alguien, a unos metros de distancia a mi derecha. Con el ceño fruncido, levanto la vista y me encuentro a Luke, que se aproxima a mí, con una sonrisa que contrasta con el leve pálido enfermizo que decora su rostro. -Hola, ¿estás bien? -pregunto, escudriñando sus fauces. Si no fue por el tono blanquecino de su piel, parecería que está perfectamente, y aún más cuando alza una amplia sonrisa torc

