A la mañana siguiente, miraba mientras a la mujer que estaba a mi lado, me invadió un sentimiento de culpa. Me sentí un idiota, no debí haber tenido sexo con Anny... al menos no de esa manera.
Me levanté con sigilo y me di una ducha bien fría, al menos el agua me sirvió de escarmiento por haber sido un idiota la noche anterior. Salí con la toalla ajustada a mi cadera y fui en busca de agua y algo para el dolor de cabeza. La resaca me estaba matando, al igual que el sentimiento de culpa.
_ Buenos días _ Anny abrió los ojos con asombro, cubriendo su cuerpo con las sábanas _ pedí algo de comer en la habitación, espero que no te moleste. Muero de hambre _ me hablo con una evidente sonrisa en su rostro.
_ ¡Sí, gracias! Necesito un café con urgencia_ sin pudor alguno, comencé a vestirme frente a ella con una playera blanca y jeans negros.
_ Tomaré una ducha_ caminó desnuda frente a mí hacia el cuarto de baño. Obvio, ¿quién no mira a una mujer altamente atractiva y desnuda frente a sus ojos? Ese sentimiento de culpa calaba más en lo profundo de mí al ver su cuerpo marcado por mi rudeza. Le dejé chupetones por su delgado cuerpo, sus muñecas un tanto moradas por mi agarre.
Tenía que ser un hombre y disculparme por mi error. La comida llegó y obviamente me bebí el doble de lo que Anny había pedido para mí.
Ella salió sola con una toalla amarrada al cuerpo mientras buscaba su ropa esparcida por la habitación. _ Tendrás que pasarme algo de ropa, anoche destrozaste mi vestido _ mostrándome la evidencia. El vestido n***o de encaje estaba rasgado a la mitad. _ Sí, claro, es lo mínimo que puedo hacer ya que desgarré tu vestido... en mi defensa, tu vestido era de muy mala calidad, deberías demandar al diseñador que lo hizo _intentando sonar lo más despreocupado posible mientras le entregaba una playera y un pantalón para hacer deporte.
Ella, sin pudor alguno, se despojó de la toalla quedando completamente desnuda frente a mí y se vistió. Sentándose en la silla frente a mí. _ ¡Dios, muero de hambre! _ saboreando el zumo de naranja.
_ Anny, quiero hablar de lo que pasó ayer.
_ ¡Lo que pasó ayer fue increíble!_ suspirando.
_ ¡No! No es de eso de lo que quiero hablar. Lo que pasó anoche no debió haber ocurrido.
_ ¡Henrry, ya somos adultos! Ambos sabemos lo que queremos. Ya no somos los mismos críos de antes.
Lo sé, pero estaba ebrio. Solo tengo imágenes de lo que pasó anoche y me siento responsable por lo sucedido. Le mentí. A pesar de estar muy ebrio, recordaba todo lo que había pasado la noche anterior.
_ Tú no me forzaste a nada. Al menos yo disfruté cada momento. Fue como recordar viejos tiempos. Pero esta vez ambos con más experiencia. _Y sonriendo, se lleva un trozo de piña a la boca.
Pero no quiero generar malos entendidos. Yo no busco una relación, al menos no en este momento. Tú y yo intentamos tener una relación, pero no cuentan. Somos iguales de competitivos.
_ ¡Lo sé!_ Anny se acercó a mí, sentándose en mis piernas y abrazándome por el cuello._ Eso no quiere decir que tú y yo no podemos disfrutar teniendo sexo de vez en cuando. _Besándome de forma demandante. Obviamente, soy un caballero y le respondo, pero no sentí absolutamente nada. El beso se sintió soso.
Creo que lo mejor es que sigamos siendo tan amigos como siempre...