Nos continuábamos besándonos minutos después, sus labios eran suaves, delicados. Ella se removía en mis brazos, había dejado de pensar por unos minutos, ella alejo los pensamientos. Y yo estaba excitado, no podía evitarlo, no cuando movía sus caderas contra mí, me aleje de sus labios para besarla por el cuello, con la mano temblorosa le quite el primer botón de su camisa, luego el siguiente, al llegar al tercero me sostuvo con firmeza la mano, me aleje de su cuello para mirarla. Tomo aire antes de hablar. –Por más que deseo seguir por ese camino, no es el momento. No cuando estás pensando en otra y estas tan afectado. –Yo… lo siento– me disculpe. Ella me soltó la mano y se levantó del sofá. –Está bien. Una debe saber cuándo no es su momento. Ya tendremos nuestro momento. –Oye– me p

