La primera vez que lo vi estaba acurrucado en una silla en su patio trasero con un libro sobre sus rodillas, no levantaba la vista por nada del mundo, yo solo era una niña, pero me intrigaba demasiado su concentración, y los risos de su cabello. Apenas llevaba un año viviendo en este país y el idioma se me daba fatal, dos niñas se me acercaron mientras yo me escondió detrás de las piernas de mi padre. –Hola – dijo una de ella, tenía unos ojos grises que intimidaban, su cabello oscuro le llegaba hasta la mitad de la espalda, me sonrío mostrando todos sus dientes, me quede mirándola fijamente, era más bajita que yo – mi nombre es Alejandra, pero gracias a mi hermano ahora me dicen Laly, esta – señalo a la otra niña que estaba detrás de ella –es Avril, nuestras mamás son mejores amigas por

