La noche buena había llegado, todos estábamos en casa de Alexia compartiendo. una comida maravillosa,risas y esas anécdotas que no podían faltar en casa. Se entregaron los regalos de intercambio con palabras tan tiernas que prefería no tener un fin para esta noche . Al regresar a casa mi esposo y yo hicimos el amor como nunca. Mia no se despertó ni una sola vez en la noche. A la mañana siguiente cuando desperté busque a Mia la cual estaba con Thomas en la sala, camine hasta ellos y me encontré con una caja. – Mia mira a mama –dijo Thomás, esta se giro – abrela Gaby, es tuya. - ¿Qué es? - dije con curiosidad. – solo ábrelo, es un regalo entre Mia y yo – me acerque a la caja y quite la tapa, un cachorro blanco salto de ella y eso me sorprendio, tanto Mia como Thomas se rieron. – gracias
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