«Eso no suena tan mal como parece. De todos modos, te dije que ibas por mal camino: no puedes pasarte el día atiborrándote de alcohol» se ríe. «Quizá tengas razón» replico. «De todos modos, siempre soy ligera, según tus palabras.» «Sí. Por eso siempre eres genial» confirmo, mientras deslizo mi pie y lo vuelvo a meter entre sus muslos. Me mira. Extiendo mi pierna hasta acariciar con la punta de los dedos el velo de poliamida que cubre su ropa interior. Me detengo y la miro fijamente. Su rostro vuelve a sonrojarse. Me quedo así y digo: «¿Por qué, realmente no te gusta que te llamen ligera?» «En realidad, si no tiene connotaciones negativas, no me importa. Si es en el sentido de despreocupada, pero no estúpida, entonces me parece bien» susurra Serena. «Es justo en ese sentido. Nunca he s

