Logramos llegar al departamento entre risas, sudor y un tobillo lastimado. Pero que al final de cuentas no fue tan grave, estábamos agotados y ciertamente Etienne tenía toda una novela que contarme a continuación. Pero lo principal era quitarnos la suciedad y calmar nuestros pulsos. El uso el baño de mi antigua habitación y yo por mi parte el de invitados. Me tome mi tiempo porque sabía que tenía que aclarar sus ideas. Por lo que hasta lave mi cabello, lo peine con tranquilidad y me enrolle en mi toalla, en mi toalla corta y no apta para espacio compartido con roommates. Era la única que había allí y como si fuese poco no metí ropa limpia. Sin embargo, puede que estuviese exagerando, la habitación quedaba cerca, y no es como si tuviese ganas de colocarme ropa sucia otra vez. Decidida a s

