Hal. El día empezaba con los rayos de sol entrando por mi ventana y luego el sonido de mi teléfono se hizo presente así que me estiré para tomarlo ya que se encontraba en la mesita de noche. El nombre de mi madre estaba en la pantalla y aunque nuestra relación no era la más sana que digamos me hacía mucha ilusión que me llamara el día de mi cumpleaños. ─Hola ─contesté. ─Feliz cumpleaños Hal ─su voz era la misma de siempre, fría, serena y sin ningún tipo de emoción. ─Gracias. ─Te pasaré a tu padre. Unas voces se hicieron presente y luego la fría voz de mi padre me deseo un feliz cumpleaños a lo que respondí lo mismo. Quizás para muchos chicos de mi edad era importante tener una buena comunicación con sus padres y todo lo demás, pero para mí no lo era ya que ellos me detestaban por el

