—Lo mío es diferente... —Zared, quiero estar a solas —me mira, casi me asesina con sus ojos —. Te lo suplico, deseo estar a solas de todo esto, así que por favor... Sal. —De verdad lo siento. Entiendo que estés molesta conmigo, que te enfades al saber lo que hice en el pasado. No me mires así, ya me siento bastante mal —le ruego y ella resopla. —Durante todo este tiempo he tratado de convencerme de que podré estar contigo, de que podré olvidar todo lo malo, pero no es así. No he podido dejar esos sentimientos atrás —admite y es justo esa confesión la que me afecta profundamente. Es tan triste verla así. —¿No será porque de la noche a la mañana no vas a ver que las cosas sean perfectas o al menos estables como antes? Todavía tienes que permitir que el tiempo haga su trabajo, Anastasia.

