Habían pasado cuatro días desde la celebración del cumpleaños de los gemelos y, por suerte, no había visto ni sabido nada de Olivia. Gabriel le había ordenado que se mantuviera alejada de Kennedy y de mí, que debía mantener las distancias si quería seguir formando parte de la manada. No podía evitar sentirme infeliz con la situación, pero al mismo tiempo podía entender por qué Gabriel no quería exiliar a Olivia de la manada. No estaba en nuestra naturaleza abandonar a los miembros de la manada tan fácilmente, especialmente cuando eres un Alfa. Sentía una responsabilidad hacia ella y lo dejó claro, era su última oportunidad. Casi sentí pena por ella, había llegado a la conclusión de que Gabriel la quería, que la consideraba su pareja, su elegida. Su relación había sido s****l, pero nada

