GABRIEL Me desperté más temprano de lo habitual, mi lobo había estado inquieto y frígido durante toda la noche. Le excitaba la idea de que nuestra compañera y nuestra hija estuvieran en la habitación de enfrente, estaba ansioso por verlas. Deseaba desesperadamente dormir en la misma habitación que ellas, pero le obligué a no hacerlo, teníamos que respetar los deseos de Lara. Gemí ligeramente mientras me estiraba, los huesos me crujían al mirar el despertador. Eran las siete de la mañana. Me quité el edredón de encima, salí de la cama y entré en el cuarto de baño para darme una ducha rápida. Envié un mensaje a Dan y a Eli solicitando una reunión en 45 minutos. Ambos estuvieron de acuerdo, tenía que discutir con ellos algunos asuntos relacionados con Lara y Kennedy. En media hora, estab

