Bajamos a cenar y ya estaban todos en la mesa —hija, ven siéntate tenemos que hablar contigo— habló mi madre —y ¿de qué? si es que se puede saber— pregunté —necesitamos que te vallas a trabajar en la empresa de tú primo— Franck y yo nos miramos confundidos —Raquel, basta- habló mi padre —¿Cómo de que? — pregunte — además yo tengo mucho trabajo en el hospital— dije sin darle importancia —bien entonces seremos claros— hablo mi madre —ya no te queremos ver más con este tipo— muy molesta señaló a Franck y mi padre la miró confundido por lo que había dicho —Raquel, deja de decir tonterías— mi padre siguió —desde un principio no debió ser así, probablemente ahorita estarías casada con alex y no con esta basura que tienes por esposo— dijo mí madre —

