Emma suspiró cuando llegó a su oficina, se recostó en la silla y entonces respiró profundo tratando de calmarse, de forma inconsciente la mujer se llevó la mano al cuello, sobando aquella zona que le quedó ligeramente adolorida, Emma alcanzó un pequeño espejo que siempre guardaba dentro de su bolso para revisar que todo estuviera en orden, sin embargo, se llevó una gran sorpresa cuando se dio cuenta del moretón que estaba comenzando a formarse en su cuello. –¡Lo único que me faltaba! – exclamó echándose nuevamente en la silla. Mientras pensaba en aquella mirada con que Axel la enfrentó, Emma recibió una llamada, era un numero desconocido, aun asi respondió. –¿Diga? – preguntó. –Soy la pesadilla de tu vida – dijeron al otro lado, haciendo que un escalofrío recorriera la espina dorsa

