–¿Podrías darte un poco de prisa? – pidió Emma, quien estaba comenzando a desesperarse. Mathew frunció el ceño, ella había adoptado una actitud aún más extraña de un momento a otro. –¿Hay algún otro sitio en el que debas estar ahora? – preguntó él con sarcasmo – es trabajo creativo, Emma, no puedes forzarme – dijo, revisando las ultimas fotografías que estaba tomando. Mathew era un profesional muy quisquilloso y le gustaba revisar constantemente la iluminación, las poses y demás, para asegurarse de obtener un resultado tan limpio como fuera posible. –¿Estás haciendo esto a propósito? – Emma frunció los ojos, mirando la tranquilidad con la que el hombre trabajaba – ¿Quieres molestarme nada más por lo que pasó en la tarde de ayer? – la joven estaba comenzando a indignarse – porque si e

