La emoción se me fue desde que tomamos el avión y salimos de Londres aquella tarde. Volvíamos allí, donde todo lo malo nos había pasado, tanto a Liam como a mí. Buenos recuerdos no habían y ahora que sabíamos la verdad sobre lo ocurrido, estar aquí era todavía peor. Como siempre, Gil tenía todo listo, habitaciones de hotel y un coche esperándonos, él conducía. Patrick. Pensar en él y estar aquí, me daba mucho miedo y Liam lo sabía, no soltaba mi mano. Todavía no puedo creer todas las veces que me fue a ver al hospital, las horas que pasó allí cuando me sedaban, muchas veces cerraba los ojos y él estaba allí, otras veces los abría y él seguía allí. La situación ahora se convertía en estresante. Pensar que estuvo tan cerca de mí el hombre que intentó matarnos. Se supone que íba

