Estoy metido en la bañera en un extremo, mientras Pierre está enfrente mío en el otro extremo. Ambos estamos mojados, cubiertos por la espuma que se había formado. Él sostiene uno de mis pies entre sus manos y con las yemas de sus dedos pulgares me lo masajea. - En India aprendí que este movimiento sirve para liberar las tensiones. - dice. - Pues está funcionando, porque me siento bastante relajado. - digo. Nos quedamos mirando. - ¿Hay algo que no sepas? Ríe. - Si, hay mucho que aún no sé y mucho que nunca voy a saber. Le doy una calada al cigarrillo, me acero a Pierre y se lo colocó en la boca, él también le da una calada. Me sigue mirando en silencio. - ¿Por qué tengo el presentimiento de que me quieres decir algo? - digo. Levanta sus cejas con sorpresa, pero con una sonrisa

