Pierre (Los siguientes dos capítulo van a estar narrado por él) A la siete, cuando suena la alarma, me levanto, me pongo la ropa deportiva y salgo a correr por el pueblo. Me gusta salir a esa hora porque puedo ver el sol como se va alzando y como todo en el pueblo se va despertando. Todo es calma, solo se puede oír el leve canto de los pájaros. Hay veces en la que viene bien estar rodeado de está clase de tranquilidad. Estos último días siento que son una especie de respiro. Un respiro de mi caótica y ruidosa vida. Me gusta vivir al limite y siempre estar en movimiento, pero en ocasiones todo se vuelve demasiado y tan solo necesito estar en modo avión. Cuando paso corriendo por el restaurante de Nic, me freno en seco al ver que las luces de adentro de encuentran encendidas. Es un po

