El aire fresco por la mañana se sentía realmente bien y escuchar solo el cantar las aves me hacía querer dormir todo el día, la mañana apenas empezaba y ciertamente no podía volver a dormir al menos no ahora siendo que mi pequeño Helios se había despertado, Lysandro seguía durmiendo el pobre estaba cansando. El trabajo a veces le exigía quedarse hasta altas horas de la noche, y yo trataba de hacerlo sentir mejor al respecto de todo esto. Retome mis pasatiempos y no aburrirme cuando Helios debía dormir, con ayuda de mi familia decidí tomar terapia y así poder hacer el intento de olvidar todo lo malo que pase al lado de aquel hombre. Un año ha pasado desde entonces y lentamente puedo sentirme cómoda sin la ansiedad o el miedo constante de todo. Le había pedido a Lysandro que nos mudáramos l

