045.

1295 Palabras

Los días parecían irse pero al mismo tiempo no tenían un fin alguno, no podía dormir con tranquilidad siendo que me mantenía alerta para así poder estar al pendiente de mi pequeño, no dormía en las noches como cualquier bebé, y pensar que solo faltaba tan poco tiempo para tenerlo en mis brazos, y sin embargo tuvo que llegar a este mundo en las circunstancias menos indicadas. Veo la hora y apenas son las 4 de la madrugada, mi pequeño me observa con sus hermosos ojitos y solo puedo sentir para entonces que mi corazón se derrite de ternura. Es tan frágil y al mismo tiempo tan fuerte al sobrevivir y quedarse a mi lado. Si no lo hubiese logrado seguramente la locura me consumiría en cuestión de segundos. Escucho pasos y para entonces se que no se trata de Valeriana, aquellos pasos eran de Domi

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