La mañana siguiente abro mis ojos lentamente no teniendo en cuenta donde me encontraba pero al luego de unos segundos caigo en cuenta de donde me encuentro, la cálida sensación de un cuerpo delante mio me hace saber que no se trata de un sueño, al menos ya no más. Mi brazo se aferra al delicado cuerpo que está delante mío. Rebecca se mantiene durmiendo tan tranquila y en paz que, podría decir era la escena favorita ante mis ojos. Aquel vacío que antes portaba mi pecho se fue y era algo que me mantiene feliz. No muy lejos escucho el llanto de Helios quien se ha despertado, el cuerpo de mi esposa se mece suavemente dispuesto a levantarse. Pero la calmo susurrando en su oído para que no hiciera un gran esfuerzo, debía descansar luego de todo lo que ha vivido en esas agonizantes semanas. -N

