5 de Junio. Abro mis ojos de a poco y comienzo a escuchar voces abajo, el sol se colaba por la ventana y yo agarré mi teléfono para ver la hora, son las seis de la mañana así que deje mi teléfono y me cubrí la cara con mi edredón. El ruido abajo se hizo más intenso y en menos de cinco minutos ya tenía a Ana y Ariana en mi habitación gritando como locas. — ¡Levántate! ¡Hoy es el gran día! —quité el edredón de mi cara y suspiré. —Ya Astrid y Mara llegaron, debemos empezar a arreglarnos recuerda que la boda es a mediodía —cerré mis ojos y suspiré—vamos levántate—ambas tomaron mis manos y me jalaron para quedar sentada. Perezosamente me levanté y caminé hacia el baño, las dejé afuera y cepille mis dientes y lave mi cara, seguía teniendo mucho sueño. Salí del baño y ellas estaban sentadas

