Álvaro se sentó en el sofá individual al lado derecho del grande y yo me senté en el mío que estaba a la izquierda, nos separaba la mesa de centro y teníamos como espectadores a mis padres. Había un silencio incómodo y por alguna razón no dejaba de ver las flores que descansaban en la mesa, alce mi mirada y vi como los tres me veían. —Creo que deberíamos irnos y dejarlos que hablen en privado—asentí y mi papá negó—no seas terco y vámonos. —No, no me voy hasta que me expliques por qué razón dejaste de trabajar con nosotros—se cruzó de brazos y se quedó allí parado viendo fijamente a Álvaro. —Me voy de Virginia—lo miré con sorpresa—mi mamá ya no quiere vivir aquí por miedo y…yo tampoco, así que nos vamos a San Francisco con mi papá—no podía salir de mi sorpresa—quería decírtelo antes per

