17 de Junio. No había salida de la piscina en todo el día, solo me sentí en el borde a comer lo que había preparado para después esperar unos minutos y volver a nadar como si de una sirena se tratara. —Ahora eres mi sirena—dijo Adam lanzándose a la piscina. — ¿Qué hora es? —pregunto saliendo de dejado del agua, se sentía genial poder nadar, soltarme, disfrutar de lo que me gusta. —Casi las siete—se acercó a mí con su mirada café fija en mis ojos—dime ¿Qué es lo que quieres hacer ahora? —preguntó con un toque de picardía, él sabía que seguía, yo sabía que es lo que quiero pero no se la pondría fácil. —Seguir aquí, relajándome en la piscina, nadando hasta que amanezca—dije mientras nadaba de espaldas alejándome de él. Se rio divertido y yo solo podía mirarlo, realmente era asombroso ve

